Immigrant Youth in Prison: Basic Components to Crime Prevention
Universidad de Málaga, España.
elisa@uma.es
Recibido septiembre 2025 / Aceptado marzo 2026
Resumen
Este artículo analiza la presencia de jóvenes inmigrantes en prisión, sus características y las respuestas del sistema penal en comparación con otros perfiles juveniles, considerando especialmente las variables de familia y extranjería. Ante la ausencia de registros específicos por parte de Instituciones Penitenciarias, se llevó a cabo un trabajo de campo en prisiones andaluzas con alta concentración de jóvenes extranjeros. Andalucía fue seleccionada por su papel clave en la acogida inicial de menores extranjeros no acompañados y jóvenes extutelados, especialmente procedentes de Ceuta y Melilla. A través de cuestionarios, se identificaron distintos perfiles juveniles. Los resultados muestran que la delincuencia de los jóvenes extranjeros extutelados no puede comprenderse sin considerar el impacto conjunto de la tutela institucional y la condición de extranjería. El estudio concluye con recomendaciones para diseñar políticas públicas más inclusivas, orientadas a sus trayectorias vitales, su participación en el proceso penal y su reintegración social.
Palabras clave: juventud extutelada, población penitenciaria, migración, sistema penal, reinserción, exclusión social.
Abstract
This article examines the presence of young immigrants in prison, their characteristics, and the responses of the criminal justice system compared to other youth profiles, with particular attention to family background and migrant status. Due to the lack of specific records from prison authorities, fieldwork was conducted in Andalusian prisons with a high concentration of foreign youth. Andalusia was selected because of its key role in the initial reception of unaccompanied minors and formerly protected youth, especially from Ceuta and Melilla. Using questionnaires, different youth profiles were identified. The findings show that delinquency among formerly protected foreign youth cannot be understood without considering the combined impact of institutional care and migrant status. The study concludes with recommendations for more inclusive public policies that address their life trajectories, promote their participation in criminal proceedings, and strengthen reintegration programs tailored to their specific needs.
Keywords: former foster youth, prison population, migration, criminal justice system, reintegration, social exclusion.
La infancia protagonista de movimientos transnacionales ha generado abundante conocimiento desde diversas disciplinas en países como España, Italia y Grecia debido a su posición como principales receptores de población migrante a través de la frontera sur de Europa (Menjívar y Perreira, 2017).
Andalucía viene siendo una de las regiones españolas que recibe más menores extranjeros no acompañados según datos del Registro de Menores Extranjeros No Acompañados (RMENA). Si bien algunos continúan su itinerario transitando por España e, incluso, por Europa con una alta movilidad (Von Bredow, 2019), muchos se mantienen en el sistema español de protección de infancia, alcanzando la edad adulta bajo su guarda o tutela.
Frente a ciertas narrativas de odio que criminalizan a estos menores, algunos estudios académicos y agencias del tercer sector destacan que en general son resilientes, competentes, con grandes deseos por incorporarse laboralmente y con gran capacidad de inclusión en su transitar a la vida adulta (Vinaixa Miquel, 2019). Los datos de afiliaciones a la Seguridad Social del Ministerio de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social así lo avalan. Por otra parte, hay autores que tratan de mostrar que las infracciones penales de esta infancia no justifican su sobrerrepresentación en los centros de internamiento, siendo más bien la actividad selectiva del sistema penal la que explicaría dichas tasas (Ruiz y López-Riba, 2020). Esta selectividad penal quedó demostrada en una intervención de dos años con menores extranjeros en situación de calle en Ceuta. El resultado de esa intervención fue un marcado descenso de su delincuencia registrada, causado en gran medida por el desagravio policial al que contribuyó el programa (García-España et al., 2021).
Si bien socialmente se ha puesto el foco en estos menores, al cumplir la mayoría de edad estos jóvenes quedan invisibilizados en las estadísticas oficiales en la categoría general de extranjeros, lo que impide la realización de análisis sobre su volumen, realidades y contextos sociales de acogida por los que transitan. En los últimos años, algunas investigaciones han explorado esta temática (Sevillano-Monje et al., 2021; Gutiérrez y Cáceres, 2023). Con todo, el conocimiento criminológico sobre su transitar por el sistema penal una vez alcanzada la mayoría de edad es aún limitado.
Este trabajo tiene como objetivo indagar sobre la presencia de estos jóvenes extranjeros extutelados en el sistema penal, y concretamente en las prisiones andaluzas, por ser el sistema penitenciario el último eslabón procesal desde el que es posible abordar toda la trayectoria. Se pretende, además, realizar una aproximación a algunas de sus características delictivas y victimológicas, así como a algunas respuestas dadas por el sistema penal en comparación con otros perfiles. Todo ello con la idea de conocer mejor aspectos específicos que deban ser estudiados en profundidad de cara a la prevención de la delincuencia de estos jóvenes y colmar el vacío de conocimiento sobre la materia.
Aunque en los últimos años se conocen algunos estudios a nivel nacional e internacional que se centran en la transición a la vida adulta de los menores extranjeros no acompañados (García & Birman, 2022), la criminología no ha profundizado en qué medida esta infancia, al llegar a la mayoría de edad y abandonar el sistema de protección, se relaciona con la delincuencia y la victimización y tiene contacto con el sistema penal. Eso hace que exista una brecha de conocimiento empírico sobre la juventud extranjera extutelada.
El camino hacia la autonomía adulta depende de factores que son esenciales para la socialización de los jóvenes, como, por ejemplo, la familia (Sen y Broadhurst, 2011; Whitaker et al. 2015); la formación (Farrington, 1992; Monahan et al., 2009); y el apoyo social, estabilidad relacional y acompañamiento psicosocial (Tzoumakis et al., 2025). Los jóvenes extranjeros extutelados se enfrentan a factores de riesgo que pueden dificultar su inclusión social, en concreto, la ausencia de tejido social de apoyo variado y consistente (Melendro, 2011; Casado y García-España, 2025), malestar emocional (Bravo y Santos-González, 2017), cierto aislamiento social, falta de gestión del tiempo libre, carencias formativas, falta de competencias laborales y dificultades legales para mantener la residencia legal en el país, entre otros (Sevillano-Monje et al. 2023), si bien la reforma reglamentaria en materia de extranjería de 2021 introdujo la posibilidad de obtener autorizaciones de residencia y trabajo, así como su renovación, una vez alcanzada la mayoría de edad. Con todo, lo importante no es la presencia de esos factores de vulnerabilidad social, sino su intensidad y acumulación, ya que estas se asocian a una mayor probabilidad de tener contactos con el sistema penal (Uceda-Maza y Domínguez Alonso, 2017).
A pesar de los factores de riesgo apuntados, la mayoría de los jóvenes extranjeros extutelados tienen capacidad para superar sus condiciones de vulnerabilidad criminológica (Anexo IV del Informe Defensor del Pueblo, 2026). Esto es coherente con las investigaciones que indican que el hecho de ser migrante puede ser un factor de protección (Uceda-Maza y Domínguez Alonso, 2017). Si admitimos esta premisa, sería lógico pensar que al alcanzar la mayoría de edad estos jóvenes son capaces de desplegar sus habilidades y transitar como adultos capaces de sortear las dificultades legales, sociales y laborales a las que se enfrentan.
No obstante, algunos jóvenes extranjeros extutelados contactan con el sistema penal. Así se descubrió en un estudio exploratorio y cualitativo realizado en la prisión de Alhaurín de la Torre, Málaga (García-España, 2016). Este estudio apuntaba a ciertos desafíos que se deberían considerar en futuras investigaciones, entre otras, indagar la prevalencia de jóvenes extutelados en prisión, diferenciando este perfil de otros.
Desde entonces, poco se ha avanzado en ese conocimiento. Destaca el estudio de Oro-Pulido (2019) en seis prisiones de la Comunidad de Madrid sobre jóvenes (entre 18 y 25 años) migrantes (los reagrupados familiarmente, los que inmigraron solos siendo menores de edad, los que lo hicieron dentro del proceso migratorio familiar, los nacidos en España de padres migrados, los de adopción internacional y los jóvenes detenidos en frontera), todos ellos de origen dominicano, marroquí, rumano y colombiano, por ser las nacionalidades más representadas en las prisiones madrileñas. La autora obtiene la información cuantitativa principal de los expedientes de los internos que constan en Instituciones Penitenciarias. La conclusión a la que llega en este trabajo es que el “hecho migratorio” (o acontecimiento o proceso mediante el cual una persona o grupo se desplaza de su lugar de residencia habitual a otro territorio) es un factor importante para entender la entrada en prisión de los jóvenes extranjeros en general. Esta investigación tiene el mérito de visibilizar diferentes perfiles de jóvenes extranjeros en prisión y mostrar la escasa representación del perfil de jóvenes extranjeros extutelados en las prisiones madrileñas.
Estos conocimientos previos invitan a seguir profundizando en la infancia en movilidad que alcanza la mayoría de edad y entra en contacto con el sistema penal, para así diseñar estrategias de prevención. Es posible que el hecho migratorio oculte otros elementos que requieran una mayor consideración. Por ello, en esta investigación, la importancia de la familia como canal de socialización (Ochoa de Alda et al., 2009) y como apoyo a la resocialización (Martí y Cid, 2015; Ibáñez y Pedrosa, 2018) determina la necesidad de indagar las diferencias y semejanzas entre jóvenes españoles y extranjeros extutelados o no. La literatura existente se ha centrado predominantemente en los jóvenes que migran con sus familias (por ejemplo, Schwartz et al., 2016), mientras que sigue siendo limitado el conocimiento sobre los procesos de reasentamiento de los jóvenes no acompañados. Por otro lado, los motivos del desamparo (art. 172 Código Civil) en esos jóvenes extranjeros cuando eran menores de edad son distintos a los españoles. Mientras que los jóvenes extranjeros extutelados pueden tener una familia prosocial en el país de origen y mantener el contacto con ella, en el caso de los españoles el motivo de la tutela suele ser la disfuncionalidad familiar. En ambos casos la familia no puede ejercer adecuadamente las obligaciones parentales de protección y tutela, por lo que se hace cargo de ellos la administración responsable. Estudios como el de Tzoumakis et al. (2025) cuestionan la capacidad de los sistemas de protección para interrumpir trayectorias de exclusión y prevenir la posterior implicación en el sistema penal. No obstante, esta afirmación responde al segundo supuesto de desamparo, sin abordar los casos de la movilidad infantil en solitario. Por otra parte, la extranjería puede ser un elemento de exclusión social que marque diferencias entre los jóvenes extranjeros y el resto de los jóvenes españoles; por ello resulta de interés también comparar esta juventud con jóvenes que acompañaron el proceso migratorio familiar. De ahí que ambos factores, el relacionado con la ausencia familiar como factor de riesgo, y con la procedencia extranjera como indicio de selectividad penal, sean elementos de especial consideración en el estudio de los jóvenes extranjeros extutelados.
Este trabajo pretende explorar algunos aspectos de los jóvenes extranjeros extutelados que están en prisiones andaluzas con la idea de identificar aspectos específicos y distintivos que deban ser estudiados en profundidad de cara a la prevención de la delincuencia de estos jóvenes.
Los objetivos específicos son los siguientes:
Instituciones Penitenciarias no registra información sobre los jóvenes en prisión que han pasado por los servicios de protección a la infancia. Es decir, no es posible extraer de sus bases de datos cuántos y quiénes son los jóvenes españoles y extranjeros extutelados. Esto presenta dificultades para conocer su volumen y evolución, o su situación penal y penitenciaria. De ahí que el perfil concreto de jóvenes extranjeros extutelados con un precedente de movilidad transnacional en solitario puede pasar desapercibido. Para la individualización de este perfil se llevó a cabo una metodología cuantitativa enriquecida a su vez con estrategias cualitativas.
La selección muestral fue uno de los grandes desafíos de esta investigación. En primer lugar, se eligieron cuatro prisiones andaluzas por contar con el mayor número de jóvenes extranjeros entre 18 y 30 años: Alhaurín de la Torre (Málaga), Botafuegos (Algeciras, Cádiz), El Acebuche (Almería) y Albolote (Granada).
Tabla 1.
Jóvenes españoles y extranjeros menores de 30 años según prisiones seleccionadas
Españoles |
Extranjeros |
Total |
% extranjeros |
|
Centros penitenciarios |
||||
Acebuche, Almería |
112 |
134 |
246 |
54,47 % |
Albolote, Granada |
175 |
77 |
269 |
34,94 % |
Alhaurín de la Torre, Málaga |
147 |
107 |
281 |
47,69 % |
Botafuegos, Algeciras, Cádiz |
191 |
94 |
298 |
35,91 % |
Total |
625 |
412 |
1037 |
39,72 % |
Fuente: Secretaría General de Instituciones Penitenciarias
Un segundo paso consistió en definir los perfiles de interés en la investigación que, partiendo de las variables procedencia (español o extranjero) y su condición de extutelado o no, serían: extranjeros extutelados, extranjeros no extutelados, españoles extutelados y españoles no extutelados.
Por jóvenes extranjeros extutelados o perfil 1 se consideran en este trabajo a aquellos que siendo menores de edad emprendieron un traslado transnacional en solitario, siendo jurídicamente menores extranjeros no acompañados según el artículo 35 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, y en situación de desamparo causada por el imposible ejercicio de los deberes de protección debido a la lejanía de sus progenitores.
En el perfil de extranjeros no extutelados o perfil 2 se incluyen a todos los jóvenes menores de 30 años de procedencia extracomunitaria que llegaron siendo menores de edad en un proyecto migratorio familiar. Se incluyen también los que llegaron en reagrupación familiar por considerarlos perfiles asimilados, a diferencia de la propuesta de Oro-Pulido (2019).
Los españoles extutelados o perfil 3 son todos aquellos que siendo menores de edad fueron acogidos por los servicios de protección a la infancia según los supuestos recogidos en el art. 172.1 de Código Civil, es decir, cuando el desamparo “se produce de hecho a causa del incumplimiento, o del imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de protección”.
El último perfil se refiere al resto de jóvenes españoles que han crecido en su entorno familiar o perfil 4. En este perfil se incluyen aquellos que fueron objeto de adopción internacional. Si bien en el estudio de Oro-Pulido (2019) este perfil se diferencia del resto, en este estudio se considera que la adopción tiene unos contornos propios, alejado de las problemáticas generadas por las políticas del control de fronteras, ya que el menor es español de origen desde la formalización de la adopción, según el art. 19 del Código Civil.
A cada centro penitenciario se le solicitó un listado de jóvenes menores de 30 años que estuvieran en prisión en el momento de llevar a cabo el trabajo de campo. El total de jóvenes en las cuatro prisiones en ese momento fue de 986.
Para localizar los perfiles buscados, se contactó con todos los jóvenes menores de 30 años en las cuatro prisiones. En ese primer contacto se les pasó un breve cuestionario que se administraba en muy pocos minutos (dos minutos de media). Este primer cuestionario se componía de preguntas referentes a la edad en el momento de ese contacto y la edad de llegada a España, el país de procedencia y de sus padres, la nacionalidad, quién le acompañaba en el viaje en caso de ser extranjero o si, viajando solo, le esperaba alguien en España. El 87,4 % (n = 862) de los jóvenes respondieron este primer cuestionario, lo que permitió localizar los cuatro perfiles buscados.
Una vez localizados los perfiles en cada prisión, se procedió a administrar un segundo cuestionario a los jóvenes que habían prestado su consentimiento. Se accedió a todos los jóvenes de los perfiles 1, 2 y 3 por ser poco numerosos, y al 50 % de los del perfil 4, por ser el grupo más cuantioso. Estos se seleccionaron de forma aleatoria. El nivel de respuesta fue alto, perdiendo a un número pequeño de sujetos de la muestra por motivos diversos como estar de conducción (traslados a juicio o a hospital), de permiso de salida, trabajando o en el módulo de aislamiento, donde no se autorizó el acceso para tal fin en algunos centros penitenciarios.
La encuesta se redactó en español y se sometió a revisión por parte de investigadores especialistas en metodología, ámbito penitenciario e inmigración. Las preguntas de este segundo cuestionario siguieron un orden temporal, abordando tres etapas concretas: minoría de edad, transición a la vida adulta y la situación actual. Se estructuró en ocho bloques: (1) Variables de riesgo y protección siendo menores de edad. En este bloque se incluyen preguntas enfocadas a conocer su estancia en los centros de protección, así como las experiencias de situación de calle. (2) Victimización durante la infancia con preguntas sobre el tipo de delincuencia sufrida, la frecuencia y el autor de los hechos. (3) Delincuencia autodeclarada siendo menor de edad, donde se incluyeron también preguntas relativas a las medidas judiciales y centros de reforma. (4) Transición a la vida adulta, en especial los cambios tras cumplir la mayoría de edad y los apoyos que recibió. (5) Victimización siendo mayor de edad, con las mismas preguntas que en el bloque 2. (6) Delincuencia autodeclarada siendo mayor de edad, con las mismas preguntas que en el bloque 3. (7) Experiencia adulta con la policía y juzgados. Y (8) situación actual en prisión y expectativas de futuro. En cada bloque había preguntas abiertas y de opinión, que se diseñaron para ser medidas a través de una escala Likert de 5 puntos, en el que 1 es nada y 5 es mucho. Además, se incorporó un listado cerrado de situaciones de vulnerabilidad, planteadas como supuestos hipotéticos en los que se preguntaba a quién acudirían en caso de necesitar ayuda para explorar sus vínculos familiares y sociales. Estas situaciones incluían apoyo con documentación y trámites, alimento o dinero, alojamiento, búsqueda de empleo o acceso a formación, recibir consejo o conversar y acudir al hospital o al médico. Los cuestionarios se cumplimentaron por investigadores del equipo del proyecto y se llevaron a cabo en estancias dentro de los módulos de prisión dedicadas a las entrevistas individuales con educadores y psicólogos. Teniendo en cuenta que puede resultar algo dificultoso para los jóvenes seguir la dinámica del cuestionario, se utilizó material gráfico para transitar por los distintos temas según el momento vital, así como para especificar el grado de valoración y de experiencia. El proceso de cumplimentación ocupó de media unos 45 minutos. El trabajo de campo contó con las autorizaciones del comité ético de la Universidad de Málaga y de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior.
De todos los datos recabados, para este trabajo se han usado solo algunos de ellos, escogidos en función a los intereses de los objetivos propuestos y que pudieran aportar información de relevancia. El análisis de los datos se ha realizado mediante el software SPSS, a partir de la creación de una base de datos compuesta por 205 variables, algunas de ellas recodificadas. Las pruebas de normalidad Kolmogorov-Smirnov (o simplemente K-S) realizadas para el conjunto de variables utilizadas en el estudio no permitieron asumir la normalidad de la mayoría (p<.05) por lo que se optó por pruebas no paramétricas para conocer posibles diferencias entre los perfiles.
En las prisiones andaluzas con mayor número de jóvenes menores de 30 años se han encontrado los perfiles buscados, con la distribución que se muestra en la tabla 2 (se han excluido del análisis a los que llegaron siendo mayores de edad, n = 221, por no ser objeto de este estudio). Este primer resultado permite observar la presencia de los jóvenes extranjeros extutelados en comparación con otros perfiles de jóvenes migrados, por un lado, y de jóvenes españoles, por otro (véase columnas del cuestionario 1).
Tabla 2.
Distribución de la población diana por perfiles
Cuestionario 1 |
Cuestionario 2 |
|||
N |
% |
N |
% |
|
Perfiles |
||||
P1: Extranjeros extutelados (llegaron siendo menores no acompañados) |
80 |
12,5 % |
74 |
17,5 % |
P2: Extranjeros no extutelados (extranjeros que llegaron como menores acompañados o reagrupados) |
143 |
22,3 % |
118 |
27,9 |
P3: Españoles extutelados |
46 |
7,1 % |
37 |
8,7 |
P4: Españoles no extutelados |
372 |
58 % |
154 |
36,4 |
Total |
641 |
100 % |
423 |
100 % |
Fuente: Elaboración propia.
La distribución de estos perfiles según las prisiones seleccionadas es desigual. En la prisión de Granada están igualados en términos absolutos, mientras que, en las prisiones de Málaga y Almería, en menor medida también Cádiz, los jóvenes extranjeros extutelados tienen menos presencia que los no extutelados.
Figura 1.
Distribución de los extranjeros de los perfiles 1 y 2 según prisiones seleccionadas

Fuente: Elaboración propia.
La política penitenciaria de distribución de presos y las decisiones metodológicas tomadas en este estudio no hace posible aclarar en qué medida los jóvenes extranjeros están o no sobrerrepresentados (para profundizar en esto, véase Carvalho, 2026). Se abordan a continuación los diferentes perfiles de extranjeros extracomunitarios que llegaron siendo menores de edad (perfiles 1 y 2), para continuar en un segundo subapartado ahondando en los jóvenes extutelados, extranjeros y españoles (perfiles 1 y 3). Esto permite individualizar a los jóvenes extranjeros extutelados de otros perfiles en función de los elementos distintivos elegidos, como son, por una parte, aquellos relativos a la extranjería y al proyecto migratorio y, por otra, los relativos al desamparo siendo menores de edad.
Una proporción considerable de los menores extranjeros que arribaron a España acompañados o mediante procesos de reagrupación familiar (perfil 2) lo hizo antes de cumplir los siete años (48 %). En contraste, el grupo de jóvenes extutelados (perfil 1) registró una llegada mayoritariamente en la franja etaria comprendida entre los 13 y los 17 años (76 %), intervalo que coincide con las edades típicas de ingreso de los menores extranjeros no acompañados (figura 2).
Figura 2.
Distribución de los extranjeros de los perfiles 1 y 2 según prisiones seleccionadas

Fuente: Elaboración propia.
Esta diferencia en la edad de llegada guarda una estrecha relación con las experiencias de victimización previas en los países de origen, las cuales anteceden al inicio del proceso migratorio, ya sea este realizado en solitario (P1) o en compañía de familiares (P2). Ante la pregunta “¿En tu país de origen sufriste algún tipo de violencia o alguien te hizo daño?”, el 43,3 % de los jóvenes extutelados manifestó haber vivido situaciones de violencia en una o más ocasiones, frente al 23,8 % del grupo que emigró acompañado o reagrupado. Esta disparidad puede explicarse, al menos en parte, por la diferencia en la edad de migración entre ambos perfiles, siendo los del perfil 1 quienes, al iniciar su trayecto migratorio a una edad más avanzada, estuvieron expuestos durante un período más prolongado a contextos de riesgo en sus países de origen.
Este primer resultado relativo a la edad de llegada se complementa con el país de procedencia y el tipo de acompañamiento durante el trayecto transnacional. En este sentido, se observa una notable concentración en el origen geográfico del perfil 1, conformado en un 91 % por jóvenes procedentes de Marruecos. En cambio, el perfil 2 presenta una composición más diversa: aunque Marruecos continúa siendo el país de origen más frecuente, el porcentaje desciende significativamente hasta el 46 %, distribuyéndose el resto entre nacionalidades como Rumanía, Colombia, Ecuador y otros países de América Latina.
Una proporción mayoritaria de los jóvenes extranjeros encarcelados de ambos perfiles contaba con autorización de residencia legal en España al momento de alcanzar la mayoría de edad. No obstante, esta situación se presenta con mayor frecuencia en el caso de los jóvenes del perfil 2 (70 %), es decir, los llegados en contextos de acompañamiento familiar, en comparación con el 58 % registrado en el perfil 1, conformado por los que fueron tutelados por ser menores extranjeros no acompañados. Este resultado es contradictorio con la normativa que obliga a regularizar la situación administrativa de todos los menores extranjeros no acompañados desde el momento que están bajo la guarda o tutela del sistema de protección de la infancia (art. 172 del Reglamento Extranjería de 2024).
El análisis del consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes con antecedentes de tutela institucional o migración revela diferencias significativas. En particular, los jóvenes del perfil 1 (extranjeros extutelados) y del perfil 2 (extranjeros descendientes de inmigrantes) muestran patrones diferenciados tanto en la prevalencia como en el tipo y frecuencia del consumo. Los jóvenes del perfil 1 presentan un alto porcentaje de consumo de drogas, con un 71 % que reconoce haber consumido algún tipo de sustancia. Este grupo destaca, además, por registrar niveles superiores al resto de perfiles en el consumo de sustancias como pastillas y pegamento, lo que podría indicar un acceso más frecuente a drogas de bajo costo y alto riesgo, frecuentemente asociadas a contextos de exclusión social. La marihuana es, como en el resto de los perfiles, la droga más consumida, seguida del tabaco y el alcohol.
En contraste, el perfil 2 es el grupo que reporta la menor prevalencia de consumo, con un 66,1 %. Este perfil también se distingue por una mayor tendencia al consumo ocasional frente a otros perfiles, lo que podría reflejar una mayor contención en las prácticas de riesgo o una influencia cultural y familiar más restrictiva frente al uso de drogas. En términos de frecuencia, la mayoría de los perfiles presentan una alta proporción de consumo diario, superando el 60 %; sin embargo, en el caso del perfil 2, se observa una preferencia marcada por un consumo menos frecuente, lo que refuerza la hipótesis de una relación menos intensa con las sustancias.
Los datos también revelan que la mitad del perfil 1 (50 %) ha tenido que dormir en la calle, frente al 16,1 % del perfil 2. La situación de calle siendo menor de edad es más frecuente en los jóvenes extranjeros extutelados (70,3 %). Este resultado se corresponde con una realidad muy habitual en su transitar transnacional. Sin embargo, llama más la atención que un 42,1 % de los extranjeros no extutelados (perfil 2) haya padecido situación de calle siendo menor. Durante la mayoría de edad, los resultados son ligeramente más bajos, pernoctando en la calle el 55,4 % de los jóvenes extranjeros extutelados frente al 22 % de los extranjeros no extutelados. Estas diferencias no se dan con respecto al tiempo que pasan en situación de calle. En ambos perfiles, la mayoría ha pasado meses o años en la calle, sin que haya diferencias estadísticas destacables.
Relacionado con lo anterior, el 59,5 % de los jóvenes extranjeros extutelados (P1) que tuvieron que vivir en la calle fueron víctimas de hechos delictivos, frente al 43,5 % de los no extutelados (P2). En general, la victimización de estos dos perfiles es frecuente, presentando altos porcentajes tanto siendo menores como mayores de edad, como se muestra en la siguiente tabla 3, en delitos de robo, agresión y discriminación. No obstante, durante la minoría de edad, el perfil 1 destaca sobre el perfil 2 debido a los robos y agresiones que dicen haber sufrido en los centros de protección por parte de diferentes victimarios.
Tabla 3.
Victimización siendo menor y mayor de edad de los perfiles 1 y 2
Menor |
Mayor |
|
Perfiles |
||
P1. Extranjeros extutelados |
70,3 % |
85,1 % |
P2. Extranjeros no extutelados |
42,1 % |
74,6 % |
Fuente: Elaboración propia.
Los jóvenes extranjeros de ambos perfiles manifiestan en un alto porcentaje (90,5 % y 83,7 % en los perfiles 1 y 2 respectivamente) haber cometido al menos un delito siendo mayores de edad. Por tanto, un 10 % del perfil 1 y un 12 % del perfil 2 niega haber cometido un delito. La delincuencia autodeclarada por estos perfiles tiene ciertas características de subsistencia al existir una relación estadísticamente significativa entre haber sufrido situación de calle y haber cometido delitos contra el patrimonio (U de Mann Whitney sig < 0,05). Sin embargo, no se da esta relación significativa en delitos contra las personas ni con el consumo de sustancias estupefacientes.
El 15 % de todos los jóvenes menores de 30 años presos en las prisiones seleccionadas de Andalucía ha estado en guarda o tutela por el sistema de protección de alguna de las comunidades o ciudades autónomas españolas. Del 15 % de jóvenes extutelados, el 6 % son españoles y el 9 % son extranjeros. La comparación de estos dos perfiles de jóvenes extutelados muestra los siguientes resultados:
El perfil 3 de jóvenes españoles extutelados reconoce en mayor medida haber consumido drogas (86,5 %) que el perfil 1 de los extranjeros extutelados (71 %) y son los que más cocaína reconocen haber consumido. En cuanto a la asiduidad del consumo, la frecuencia diaria es superior al 60 % en todos los perfiles, sin que haya diferencias destacables entre extranjeros y españoles de estos dos perfiles.
Por otra parte, los jóvenes extutelados, tanto extranjeros (50 % del perfil 1) como españoles (43,2 % del perfil 3), admiten haber vivido en la calle durante meses o años. Como se indicó con anterioridad, los análisis realizados muestran que los delitos patrimoniales tienen una relación estadísticamente significativa con haber sufrido situación de calle, siendo esta más frecuente entre los jóvenes extutelados (perfiles 1 y 3). Dentro de los centros de protección, son los jóvenes del perfil 1 los que refieren haber sido victimizados en mayor medida por diferentes victimarios (iguales y adultos encargados de su protección).
Tabla 4.
Victimización siendo menor de edad en el centro
P1. Extranjero |
P2. Español |
|
Extutelados |
||
No |
36,5 % |
48,6 % |
Sí |
62,2 % |
51,4 % |
NS/NC |
1,4 % |
0,0 % |
Fuente: Elaboración propia.
Los jóvenes del perfil 1 destacaban por ser significativamente más jóvenes que los demás grupos. En concreto, el 47 % de ellos se encontraba en la franja de edad comprendida entre los 18 y los 21 años, mientras que los restantes perfiles presentaban una concentración predominante en el grupo etario de 26 a 30 años. Este dato sugiere una incorporación más temprana al sistema penal en el caso de los jóvenes extranjeros extutelados.
En lo que respecta a la interacción con las fuerzas de seguridad, los datos recabados revelan que el 100 % de los jóvenes pertenecientes a los perfiles 1 (extranjeros extutelados) y 3 (españoles extutelados) ha sido interceptado al menos una vez por la Policía en espacios públicos. Estas interacciones han incluido requerimientos de documentación, interrogatorios breves y, en algunos casos, cacheos. En contraste, los perfiles 2 (extranjeros descendientes de inmigrantes) y 4 (españoles no extutelados) registran porcentajes significativamente menores de jóvenes que hayan vivido este tipo de situaciones. En cuanto a la frecuencia de estas intervenciones policiales, se observa una incidencia especialmente elevada en los perfiles 1 y 3, tal como se muestra en la figura 3.
Figura 3.
¿Alguna vez la policía te ha parado y te ha pedido que le muestres documentación de identidad, contestes a alguna pregunta o te ha cacheado?

Fuente: Elaboración propia.
También se les preguntó si consideran que el trato policial fue adecuado. La mayoría de los jóvenes consideran que fue poco o nada adecuado ese trato, destacando ligeramente en esta percepción los españoles de los perfiles 3 y 4, con un 67,6 % y un 65,5 % respectivamente. Estos porcentajes bajan un poco entre la población de jóvenes extranjeros de los perfiles 1 y 2 (63,5 % y 54,2 % respectivamente).
En el caso de los jóvenes extranjeros (perfiles 1 y 2), la figura del intérprete en el procedimiento judicial es esencial para garantizar una defensa adecuada cuando no dominan el idioma del país en el que se enfrentan a un proceso legal (Blay y González, 2025). Por otra parte, contar con este apoyo lingüístico no siempre asegura que los jóvenes comprendan el proceso penal. Aspectos como la complejidad del procedimiento, el uso de terminología legal técnica, la rapidez de las intervenciones o la falta de una explicación clara también podrían influir en su capacidad para seguir el proceso adecuadamente (Fernández Molina, 2025, referido a justicia juvenil). Por ello, se les preguntó directamente a los jóvenes condenados sobre su comprensión de lo sucedido durante el proceso, reconociendo que la falta de entendimiento podría no estar vinculada exclusivamente a una barrera lingüística. Asimismo, se investigó si contaron con el apoyo de un intérprete durante el procedimiento penal.
El 23 % del perfil 1 y el 10,1 % del perfil 2 tenían un nivel de español, a juicio del entrevistador, malo o muy malo. De estos, el 29,4 % del perfil 1 y el 33,3 % del perfil 2 manifestaron no haber entendido nada o solo un poco. A sensu contrario, hay una mayoría de jóvenes sin conocimientos del idioma que manifestaron que sí entendieron lo que pasó en el proceso penal, posiblemente por el buen hacer del intérprete. Sin embargo, el desconocimiento del idioma no parece explicar por completo que el 15,6 % del total de la muestra entendiera nada o un poco lo que pasó a lo largo del proceso penal, y que dentro de ese porcentaje el 19 % del perfil 1 (extranjeros extutelados) y el 16 % del perfil 4 (españoles no extutelados) entendieran poco o nada lo sucedido durante el procedimiento (véase la figura 4).
Figura 4.
Nivel de comprensión de lo ocurrido en el proceso penal

Fuente: Elaboración propia.
Todos los perfiles recurren en un porcentaje similar a abogados de oficio y particulares, salvo el perfil 1 (extranjeros extutelados), que en mayor medida es defendido por abogados de oficio, como se observa en la figura 5.
Figura 5.
¿Has tenido abogado de oficio?

Fuente: Elaboración propia.
La experiencia de los jóvenes con sus abogados se expone a partir solo de los jóvenes que estaban ya condenados, eliminando a los que aún estaban en situación preventiva. A aquellos se les preguntó si habían podido preparar la defensa con sus abogados y cómo los valoraban en función de si eran abogados de oficio o no.
Tabla 5.
Perfiles de jóvenes condenados que pudieron preparar la defensa según el tipo de abogado
Con abogado de oficio (n = 152) |
Con abogados particulares (n = 122) |
|
Pudo preparar la defensa |
||
P1. Extranjeros extutelados |
31 % |
89,5 % |
P2. Extranjeros no extutelados |
35,1 % |
65,8 % |
P3. Españoles extutelados |
64,3 % |
54,5 % |
P4. Españoles no extutelados |
58,3 % |
88,9 % |
Fuente: Elaboración propia.
En el caso de extranjeros extutelados (P1), la preparación de la defensa viene de la mano de los abogados particulares (89,5 %) y en menor medida de abogados de oficio (31 %). Esta tendencia también se observa entre los extranjeros no extutelados, aunque la brecha es menos marcada: 65,8 % frente a 35,1 %.
Sin embargo, el patrón cambia cuando se trata de españoles extutelados (P3). Aquí, el porcentaje de jóvenes que dicen haber preparado su causa con antelación con sus abogados de oficio es mayor (64,3 %) en comparación con los que lo hicieron con sus abogados particulares (54,5 %). Entre los españoles del perfil 4, los abogados particulares destacan significativamente en la preparación de la causa, alcanzando un 88,9 % frente al 58,3 % de los abogados de oficio. Estos datos requieren una mayor profundización. Por ello, también se les preguntó a los jóvenes condenados por la valoración de su abogado. Los datos de la tabla 6 ofrecen una visión interesante sobre la percepción de los condenados acerca de la actuación de sus abogados, diferenciando entre abogados de oficio y particulares según distintos perfiles.
Tabla 6.
Jóvenes condenados según perfiles que valoran mal o muy mal a sus abogados
Del abogado de oficio (n = 152) |
Del abogado particular (n = 122) |
|
Valoración mala o muy mala |
||
P1. Extranjeros extutelados |
72,4 % |
47,4 % |
P2. Extranjeros no extutelados |
67,5 % |
27 % |
P3. Españoles extutelados |
78,5 % |
18,2 % |
P4. Españoles no extutelados |
41,6 % |
31,5 % |
Fuente: Elaboración propia.
En todos los perfiles hay un mayor porcentaje de jóvenes que valoran mal o muy mal a los abogados de oficio. La tendencia es aún más evidente entre los españoles extutelados (P3). Por el contrario, en el caso de los españoles no extutelados (P4), las diferencias se reducen considerablemente.
Por otra parte, como es usual en España, la mayoría de los procesos penales de estos jóvenes presos acabaron en acuerdo con la acusación fiscal (figura 6). Son los del perfil 3 los que porcentualmente destacan por ser los que más acudieron a la figura procesal de la conformidad, y los del perfil 1 de extranjeros extutelados los que con menor frecuencia lo hacen.
Figura 6.
Juicios terminados en conformidad según perfiles

Fuente: Elaboración propia.
No se ha encontrado relación entre las conformidades y tener un abogado de oficio en ningún perfil (chi cuadrado > 0,005). En un análisis de regresión (tabla 7) para intentar calcular la relación estimada entre los juicios acabados en conformidad con otras variables explicativas, el resultado apunta a que los juicios acabados en conformidad se relacionan con haber podido preparar la defensa con su abogado durante el proceso (,004), haber podido dar su versión de los hechos (,000) y la valoración con su abogado (,001).
Tabla 7.
Análisis de regresión sobre juicios acabados en conformidad
Coeficientesa |
|||||
Modelo |
Coeficientes no estandarizados |
Coeficientes estandarizados |
t |
Sig. |
|
B |
Error estándar |
Beta |
|||
1 (Constante) |
23,168 |
2,306 |
10,046 |
,000 |
|
¿Cómo valoras el trabajo de tu abogado? |
,633 |
,195 |
,160 |
3,251 |
,001 |
¿Has tenido un abogado de oficio? |
-,688 |
,459 |
-,073 |
-1,499 |
,135 |
¿Has podido preparar la defensa con tu abogado antes del juicio? |
,328 |
,113 |
,173 |
2,899 |
,004 |
¿Has dado tu versión de los hechos? |
,560 |
,122 |
,362 |
4,580 |
,000 |
¿Has entendido lo que ha pasado durante el juicio? |
,047 |
,133 |
,033 |
,350 |
,726 |
¿Cómo ha sido tu experiencia en el juicio? |
-,140 |
,120 |
-,102 |
-1,167 |
,244 |
Modelo |
R |
R cuadrado |
R cuadrado ajustado |
Error estándar de la estimación |
1 |
,459a |
,211 |
,199 |
40,565 |
a. Predictores: (Constante), ¿Cómo ha sido tu experiencia en el juicio?, ¿Has tenido un abogado de oficio?, ¿Cómo valoras el trabajo de tu abogado?, ¿Has podido preparar la defensa con tu abogado antes del juicio?, ¿Has dado tu versión de los hechos?, ¿Has entendido lo que ha pasado durante el juicio?
En el análisis de las conformidades judiciales de jóvenes extranjeros (P1 y P2) resulta clave determinar si estas se vinculan a la intención de que la pena no supere un año de prisión. En la práctica, los abogados podrían priorizar la conformidad para evitar penas superiores a ese umbral, ya que estas pueden dar lugar a la sustitución de la prisión por la expulsión del territorio nacional (arts. 89 CP y 57.2 Ley de Extranjería) y justificar así la falta de necesidad de preparar la defensa. Sin embargo, los datos de la muestra no permiten establecer una relación concluyente entre la conformidad y la duración de la pena.
La mayoría de los jóvenes encuestados en todos los perfiles señala que se encuentra por primera vez en prisión. Este hecho es especialmente significativo entre los jóvenes extranjeros (un 76,3 % del perfil 2 y un 72,6 % del perfil 1). Este dato es coherente con la edad de los extranjeros extutelados en prisión, quienes se sitúan mayoritariamente entre los 18 y 21 años.
La prisión preventiva como medida cautelar es más frecuente en los perfiles 1 y 2, con una diferencia de entre 12 y 15 puntos porcentuales respecto a los perfiles españoles (3 y 4), coherente con la práctica judicial de aplicar más esta medida cautelar a los foráneos apelando al riesgo de fuga.
Hay ciertos patrones relacionados con el perfil y las tipologías delictivas. En el caso del perfil 2 (jóvenes extranjeros no extutelados), los delitos más frecuentes son lesiones, violencia de género y delitos contra la seguridad vial, con una incidencia mayor que en el resto de los perfiles. En los delitos contra el patrimonio, especialmente el robo, destacan tanto los jóvenes del perfil 1 (extranjeros extutelados) como los del perfil 3 (españoles extutelados). Por otro lado, los delitos de homicidio, tanto consumado como en grado de tentativa, se concentran principalmente en el perfil 4 (jóvenes españoles no extutelados).
Figura 7.
Tipologías delictivas según perfiles

En todos los perfiles se observa una concentración predominante de penas de prisión de dos a cinco años. Esta tendencia es especialmente marcada en los jóvenes del perfil 1, quienes registran con mayor frecuencia este tipo de condenas.
En cuanto a las relaciones familiares, estas son la principal fuente de recursos para todos los perfiles, excepto para los jóvenes extranjeros extutelados (perfil 1), que mencionan más al grupo de iguales y trabajadores del ámbito social. La familia destaca en este perfil para obtener consejos o entablar conversación, y no con respecto a otro tipo de ayudas, posiblemente por la lejanía. La mayoría de los jóvenes encuestados, independientemente del perfil al que pertenezcan, valora positivamente su relación con la familia, calificándola como buena o muy buena. Los jóvenes extranjeros extutelados del perfil 1 no destacan en este aspecto con respecto a los españoles de los perfiles 3 y 4, pero sí levemente con respecto a los jóvenes extranjeros no extutelados (perfil 2), quienes manifiestan con mayor frecuencia una mejor valoración, y ninguno calificó su relación familiar como muy mala. Son los jóvenes extranjeros extutelados los que menos contacto familiar tienen en prisión.
El 57,6 % del perfil 2 afirma estar aprovechando el tiempo de condena para cursar estudios, lo que representa una diferencia de cinco puntos porcentuales respecto a los perfiles 1 (extranjeros extutelados) y 4 (españoles no extutelados), y de aproximadamente diez puntos en comparación con el perfile 3 (españoles extutelados). En cuanto al nivel educativo cursado en prisión, el perfil 1 se distingue por un mayor porcentaje de jóvenes que participan en programas de alfabetización (44,4 %), lo que muestra una situación de mayor vulnerabilidad educativa previa al ingreso penitenciario. Por el contrario, los jóvenes de los perfiles 2, 3 y 4 se concentran mayoritariamente en la educación secundaria, superando el 40 % en cada uno de estos grupos.
Este estudio contribuye al conocimiento científico al abordar un vacío relevante a nivel internacional sobre los jóvenes extranjeros extutelados, frecuentemente estereotipados bajo la etiqueta de MENA durante su minoría de edad, pero invisibles al alcanzar la mayoría de edad. Con el fin de profundizar en la comprensión del perfil analizado (P1), el estudio se articuló en torno a dos ejes fundamentales: la tutela institucional como posible factor de protección o de riesgo, si resulta deficitaria, y la extranjería como variable asociada a dinámicas de selección penal.
Los resultados muestran que el perfil criminológico de los jóvenes extranjeros extutelados en prisión no puede entenderse atendiendo a una sola dimensión. La experiencia previa en el sistema de protección y la condición de extranjería se entrecruzan, generando algunas trayectorias específicas de vulnerabilidad y contacto temprano con el sistema penal. Tal como señalan Uceda-Maza y Domínguez Alonso (2017), no es la mera presencia de factores de vulnerabilidad lo que incrementa el riesgo, sino su intensidad y acumulación. En este sentido, el P1 concentra mayores déficits en la proyección vital, relaciones de escasa calidad con adultos de referencia y falta de acompañamiento efectivo en el proceso de autonomía.
A diferencia de los españoles extutelados, que en muchos casos pueden apoyarse en redes familiares extensas o informales al salir del sistema de protección, el P1 afronta la transición a la vida adulta en soledad. Es el único perfil que no cuenta con la familia cerca, mantiene menos contacto y de peor calidad con ella y presenta con mayor frecuencia experiencias prolongadas de soledad y de calle, así como menor nivel educativo (Casado, 2025). Además, un porcentaje significativo alcanza la mayoría de edad sin autorización de residencia, debido a deficiencias en la gestión documental por parte del sistema de protección. Si bien este debería sustituir funciones parentales de control y vinculación con los jóvenes, los datos revelan falta de implicación suficiente por parte de algunos adultos del entorno.
En el ámbito penal, no se observan resultados concluyentes de sesgos policiales por razón de procedencia ni de que la comprensión del proceso judicial dependa necesariamente del idioma, como así ha sido constatado en otras investigaciones. No obstante, los extranjeros extutelados (P1) acuden en menor medida a abogados particulares, muestran menos conformidades estratégicas, valoran peor la defensa letrada y, al igual que el resto de extranjeros (P2), sufren con mayor frecuencia prisión preventiva. En prisión, aunque no constituyen el grupo más numeroso, sí son los más jóvenes, mayoritariamente primarios, con escasa formación, sin visitas familiares y condenados principalmente por delitos patrimoniales vinculados a la subsistencia. Su juventud implica un mayor riesgo de reincidencia si no se interviene adecuadamente, pero también una oportunidad significativa de éxito rehabilitador.
En conjunto, los hallazgos muestran que el sistema penal termina gestionando trayectorias de exclusión no resueltas previamente por el sistema de protección. Resulta imprescindible cumplir con la exigencia normativa de la gestión documental y de autorizaciones de residencia durante la tutela, ampliar recursos residenciales para mayores de 18 años y garantizar una atención individualizada y de calidad. Estas mejoras estructurales son condiciones básicas que podrían reducir la vulnerabilidad de partida y, previsiblemente, la tendencia a decretar tan tempranamente prisión preventiva si se demuestra la existencia de vínculo institucional. Asimismo, en el ámbito penitenciario se requiere el diseño de programas de reintegración que prioricen las necesidades de mentoría o acompañamiento a la adultez de ese perfil.
En cuanto a posibles limitaciones, los centros penitenciarios no autorizaron las grabaciones de las entrevistas. De haber sido posible, se hubiesen evitado algunos errores en la recogida de la información producto del cansancio o, incluso, hubiera sido posible la supervisión o revisión de los datos en caso de dudas. Otra limitación importante que puede afectar a la fiabilidad de las respuestas tiene que ver con las dificultades del idioma. Esta se intentó sortear contando con la traducción (interpretación) de internos de confianza del encuestado que hablaran su idioma y manejaran bien el español, inglés o portugués. En la medida en que el 95 % de los menores extranjeros no acompañados son de sexo masculino y que son estos los que tienen una participación y presencia mayoritaria en el sistema penal, esta investigación se centró en los jóvenes de este sexo. Queda pendiente una aproximación a las jóvenes extuteladas españolas y extranjeras en prisión.
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